martes, 29 de octubre de 2013

Capítulo 22


Llegamos al centro y lo recorrimos casi entero,después nos fuimos hacia la playa e hicimos lo mismo, íbamos caminando por el paseo marítimo cuando sonó mi móvil.
- Hola mamá – dije.
- Hola Elisa, ¿vienes a comer?
- No sé mamá, ¿qué hay?
- Hay paella, ¿si quieres le dices a Patt que se venga también?
- A Patt y a su madre, que ha venido de sorpresa.
- Ah pues mejor.
- Espera que les pregunto.
Me aparté el móvil del oído y les pregunté.
- ¿Queréis comer paella de mi madre?
- Vale - dijeron las dos a la vez.
- Pues vamos para mi casa.
Me volví a poner el móvil en la oreja.
- Mamá que sí, vamos para casa.
- Vale, adiós.
- Adiós.
Guardé el móvil y nos dirigimos a la parada más cercana, llegamos y el bus vino enseguida, subimos y Patt y Mireia se sentaron en dos asientos libres, yo me quedé de pie.
- Elisa, ¿seguro que no quieres sentarte tú? - me dijo Patt.
- No, estoy acostumbrada a ir de pie – respondí.
- Eres cabezota eh – me dijo con una sonrisa.
- Mucho – respondí yo.
Tenía ganas de besarla, pero no podía estando su madre delante, me encantaría que se lo dijera, que pudiera besarla sin miedo a que nos pillen, abrazarla por detrás de sorpresa, unirnos en una, me encanta ella, pero estando su madre somos amigas.
Nos bajemos del bus y caminemos hacia mi casa, cuando llegamos mi madre nos abrió.
- Mamá esta es Mireia la madre de Patt, Mireia esta es mi madre Amelia – dije yo.
- Encantada - dijo mi madre. Y se dieron dos besos.
- Igualmente – dijo Mireia.
Puse la mesa y nos sentemos, yo me senté junto a Patt y mi madre a lado de Mireia, mientras comíamos mi madre y Mireia hablaban.
- ¿Cómo que ha venido a Málaga? - preguntó mi madre.
- Pues que estaba en el trabajo y me dije, ¿y porque no me voy unos días de vacaciones?, hice la - maleta y cogí el primer tren que venía hacia Málaga – explico Mireia.
- ¿Y has cerrado la papelería? - volvió a preguntar mi madre.
- Sí, unos días – respondió Mireia.
- Aquí haría falta una papelería, mamá montemos una papelería – dije yo.
- Pues no creas que no lo e pensando hija, así sacaríamos un dinero extra – dijo mi madre.
Terminamos de comer y mi madre hizo café para ella y para Mireia, yo y Patt nos fuimos hacía mi cuerto.
- ¿Patt porque no le cuentas a tu madre que estas conmigo? - le pregunté.
- Es difícil cielo, no sé como le sentará.
- Mira a la mía le sentó bien, ¿a la tuya porque le iba a sentar mal?
- Mi madre es rara y lo sabes, pero se lo voy a contar.
- Bien cariño, así podré besarte cuando quiera sin miedo a que nos pillen – le dije con una sonrisa.
Me empezó a besar, echándome hacia tras en la cama, quedando ella sobre mi en la cama, no quería que parara, me besaba por el cuello, las mejillas, la frente. Mi madre pegó en la puerta y abrió, rápidamente nos separamos y mi madre pasó.
- ¿Patt quieres café? - preguntó mi madre.
- Vale, vamos ahora vamos – respondió Patt.
Mi madre salió del cuerto.
Venga vamos pequeña, que luego se lo digo a mi madre – dijo Patt.
Vale, la mía ya lo sabe así que no importa si nos ve – dije.
Salimos de mi habitación y volvimos a la cocina. Allí estaba Mireia y mi madre hablando muy tranquilamente, como si de dos amigas de toda la vida se tratara, estaban muy sonrientes.
Hacía tiempo que no veía a mi madre tan feliz, tan sonriente, me encanta verla así. Todo parecía ir bien, ya no había secreto entre nosotras y así todo iría mejor en mi vida.
Nos sentamos y mi madre le puso un café a Patt con un poco de leche y azúcar, yo tomé un zumo. Nos tiremos allí sentadas casi toda la tarde, hablando sobre muchas cosas, conociéndonos. Patt y yo estábamos felices juntas, no quería que se fuera, mi cabeza estaba buscando la forma de que Patt se quedara, pero era difícil, porque no se si ella quería quedarse junto a mi o volver a su casa, a su vida, su mundo.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Capítulo 21

Otra mañana más junto ha aquella belleza. Me desperté y miré a Patt, aun dormía, empecé a besarle la mejilla y ella se despertó, me miró a los ojos y empezó a besarme, lentamente, sin prisa.
- Patt ¿vamos a la ducha? - le pregunté.
- Vale.
Nos levantemos y nos fuimos al cuarto de baño, entremos las dos, empecé a besarla, mientras su ropa desaparecía, después la mía, seguía besándola, llenándole el cuerpo de besos, nos metimos en la ducha y abrí el grifo de agua caliente, seguía besándola, pequeños besos, llegué al pezón, empecé a besarlo, a chuparlo, hasta ponerlo erecto, después me fui al otro e hice lo mismo, su cuerpo junto al mio, cogió mi sexo y empezó a tocármelo, me empezó a introducir los dedos, poco a poco, sin prisa, iba subiendo la velocidad poco a poco, yo gemía de placer, mientras le besaba el pecho, hasta que... Sacó sus dedos y los puso sobre mi boca, yo los chupé, después fui yo la que cogí su sexo e hice lo mismo, darnos placer era lo mejor, unirnos en una, sentirla, besarla, eso era el paraíso. Después de eso, de sentirla dentro de mi, nos duchemos. Cuando acabemos, salimos de la ducha y nos fuimos a vestirnos, mientras nos vestíamos a Patt le sonó el teléfono.
- ¿Quién sera a estas horas? - dijo en voz alta.
- No sé, pero contesta, a ver si es importante.
Patt cogió su móvil y contesto.
- Elisa, es mi madre, que está aquí en Málaga, esta mujer esta loca.
- Ala ¿y que hace aquí?
- No lo sé, pero quiere que valla a recogerla a la estación ¿Me acompañas?
- Pues claro.
Cuando ya estábamos vestidas, bajemos a la calle y nos dirigimos a la estación a recoger a la madre de Patt. Íbamos caminando cogidas de la mano, llegamos a la estación y Patt se paró en la entrada.
- Elisa, mi madre no sabe que soy bisexual, por favor no digas nada, ya se lo diré yo cuando sea el momento, es que no sé como le va a sentar - me dijo Patt muy seria.
- No pasa nada cariño, yo no digo nada - dije yo, sonriendo.
- Gracias mi niña - me dijo y me dio un beso en la frente.
Entramos a la estación y enseguida Patt vio a su madre y salio corriendo hacia ella, yo empecé a andar deprisa hacia donde estaban, llegue y estaban abrazadas y casi llorando.
- Bueno mamá te presento, esta es Elisa, Elisa Mireia, Mireia Elisa.
- Encantada señora - dije yo, dándole dos besos.
- Igualmente y por favor no me llames Señora, me puedes llamar Mireia.
- Pues bueno encantada Mireia, ¿así mejor?
La madre de Patt me sonrió.
- Sí, mejor, gracias.
- Y bueno mamá, ¿has reservado habitación en mi hotel?
- Pues no la verdad, porque he cogido la maleta y el primer vuelo que venia hacia aquí, así que no me a dado tiempo a reservar nada, ¿pero tu habitación no tenia cama grande?
- Sí, por eso te lo decía, porque mi cama es grande y podemos dormir las dos.
- Yo las observaba sonriendo.
- Vale. ¿Vamos al hotel y suelto la maleta? - dijo Mireia, sonriendo.
- Vale mamá - dijo Patt.
Salimos de la estación y nos pusimos a andar en dirección al hotel. Por el camino Patt y Mireia dialogaban, pero yo no me enteraba de lo que estaban hablando, estaba en mi mundo. Llegamos al hotel y subimos a la habitación, Patt y Mireia pasaron y después entre yo. Después de que estuvieran un rato hablando decidimos dar una vuelta por el centro para que Mireia lo viera. Así hicimos, salimos del hotel y fuimos hacia el centro.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Capítulo 20

Estábamos sentada en el sofá, mientras mi madre veía la televisión, apagué la televisión, miré a mi madre.
- Mamá, te tengo que contar algo - le dije.
- ¿Qué pasa hija?, me estas asustando - me respondió.
Miré a Patt a los ojos y me asintió con la cabeza.
- Mamá, soy bisexual - le dije, decidida - espero que me trates igual que antes.
Mi madre se levantó y vino hacía mí.
- Pero hija, si no pasa nada - me dijo, me levanté y le di un abrazo.
- Gracias mamá, gracias por entenderme - le dije, con lágrimas en los ojos.
- Gracias a ti hija, por contármelo - me respondió, mientras me secaba las lágrimas de los ojos - entonces tú y ella, ¿estáis juntas?
- No, bueno es algo raro - respondí, frotándome la cabeza por detrás.
- Bueno vosotras ve reís lo que hacéis - me respondió.
- Bueno mamá, nos vamos al hotel, Patt se quiere duchar y eso, ¿me dejas dormir allí?
- Vale, mientras no la líes.
- Gracias mamá - le dije, le di un beso en la mejilla.
Patt nos había estado observando, con una sonrisa en la cara, nos fuimos hacía el cuarto. Cogí mi mochila y metí ropa limpia y una muda, Patt cogió su bolso y salimos de mi cuarto en dirección al salón, nos despedimos de mi madre y salimos hacia la parada del bus. Lleguemos a la parada y nos sentamos a esperar al bus.
Cuando llegó nos subimos, y solo quedaba un sitio libre atrás, no fuimos hacía él y dejé que Patt se sentara, yo me quedé junto a ella de pie.
- Patt te doy gracias por venir a verme - le dije.
- Gracias a ti, por hacerme pasar estos tres días geniales, me han encantado y más pasarlos a tu lado, eso a sido lo mejor, llevo mucho tiempo esperando esta semana, que será inolvidable - me respondió.
Se me saltó una lágrima y Patt me abrazó.
- Pero no llores Mi niña - me dijo, mientras me secaba la lágrima.
- Es que eres genial Patt, Te quiero - le dije yo y le di un beso en los labios.
- Yo también Te quiero preciosa.
Nos bajemos del bus y fuimos hacia el hotel, cuando lleguemos, subimos a la habitación, Patt se metió en la ducha y yo me quedé tendida en la cama, mirando al techo, con las manos por detrás de la cabeza.
Quién me iba a decir a mi que me iba a enamorar y más de una chica, pero esa chica era especial, única, cariñosa, amable, comprensiva y lo más importante, creo que ella también esta enamorada de mi, yo lo siento, se le nota, eso es lo que más me gusta, es transparente, es que, estoy enamorada, es algo muy fuerte lo que siento por ella y cada día crecía más.
- ¿Elisa? - me dijo Patt, que ya había salido de la ducha - Elisa, ¿estas bien?
- Sí si, estaba pensando - le dije.
- ¿Y que pensabas?
- En qué eres genial, que te adoro, me encantas - dije, mientras me levantaba de la cama y me acercaba a ella.
- Gracias Mi niña, tú si que eres genial - me respondió.
Patt se vistió y bajemos a cenar al restaurante del hotel, una cena rápida, volvimos a subir a la habitación y me eche en la cama, estaba cansada, me puse cómoda y Patt también, nos metimos en la cama y me abracé a ella por detrás.
- Buenas Noches, princesa - le susurre al oído.
- Buenas Noches, Mi niña - me respondió ella.
Y así, se fue otro día juntas, ya eran 4 los que estábamos juntas, los 4 mejores días de mi vida.

Capítulo 19


Era ya la hora de comer, salí de mi habitación y me fui a la cocina, mi madre aun no había venido, así me tocaba a mi hacer de comer, volví a la habitación.
- Patt, ¿te parece si comemos ensalada de pasta? - le pregunté desde la puerta.
- Vale, me encanta la pasta.
- ¿Me ayudas?
- Pues claro.
Nos dirigimos hacia la cocina las dos y nos pusimos a hacer la pasta, mientras yo hacia la pasta, Patt picaba las cosas para la ensalada, terminemos las dos de hacer las cosas y las echemos en un bol grande y nos lo comimos allí, cuando terminemos, mi madre llegó y se puso a hablar con nosotras.
- Oye Patt ¿Hasta cuando te quedas en Málaga? - preguntó mi madre.
- Pues hasta el Domingo por la noche - respondió Patt.
- Ah va, entonces es una semana lo que te quedas aquí ¿no?
- Sí, me encantaría quedarme más pero tengo que ayudar a mi madre con su tienda.
- Ah ¿tienes una tienda? ¿De que?
- Pues es una papelería.
- Anda, pues es una buena tienda.
- Sí, nos va bastante bien.
- ¿Y como que has venido hasta Málaga desde Donosti?
- Pues a conocer a esta enana - dijo mientras me agitaba los pelos de la cabeza.
- ¿Y vienes desde Donosti hasta Málaga solo para conocer a mi hija? - dijo mi madre, asombrada.
- Claro, y esta mereciendo la pena este viaje, Málaga es precioso y su hija más - me dijo, dándome un beso en la mejilla yo me puse colorada.
- Sí, tienes toda la razón -dijo mi madre.
- Bueno mamá, nos volvemos al cuarto, si quieres algo, ya sabes.
Nos levantemos y metido el bol, los tenedores y los vasos en el fregadero y nos fuimos a mi habitación, Patt estaba cansada y se echo un rato en mi cama mientras yo recojia un poco y limpiaba. De repente Patt se despertó, asustada, me acerqué a ella.
- Patt cariño, ¿Que te pasa? - le dije, sentado me junto a ella.
- Eh creo que e tenido una pesadilla y me e asustado mucho - me dijo.
- ¿Y que pasaba en la pesadilla?
- Estábamos tu y yo aquí sobre la cama, apunto de hacerlo, desnudas y de repente entra tu madre, sin llamar ni nada, y se nos queda mirando con la boca abierta, me e asustado mucho, a cerrado corriendo y desde detrás a dijo que nos vistiéramos y lo hicimos, tu abriste la puerta y tu madre entró y tu le contabas que eras bisexual y eso y ahí me e despertado - me relató.
Yo la miré asombrada y la abracé.
- No te preocupes, si antes o después se tendrá que enterar, estoy pensando en contárselo hoy, ¿Me compañas? - le dijo.
Me miró asombrada,
- ¿Se lo vas a decir? - me preguntó.
- Sí, creo que estoy preparada -dije yo, convencida de lo que iba a hacer.
- Tienes mucho valor, cielo, pero yo voy a estar a tu lado para apoyarte - me dijo ella.
Nos fuimos al salón y nos sentamos en el sofá.

Capítulo 18


Pegaron en la puerta, me desperté y fui a abrir, era mi madre que se iba a trabajar.
- Elisa me voy a trabajas, hoy tienes que limpiar tu habitación y el salón ¿vale? - me dijo.
- Vale – respondí yo, aun un poco dormida.
Volví a cerrar y me fui hacía la cama, me tendí sobre Patt.
- Buenos Días mi amor – le susurre al oído y le di un beso en el cuello.
- Buenos Días mi niña – me respondió – así da gusto despertarse ¿sabes?
- Claro que lo sé, por eso lo hago.
Me levanté y me fui a vestirme.
- Patt hoy nos quedamos a mi casa ¿te importa?, es que tengo que limpiar – le dije.
- Bueno vale, ¿si quieres te ayudo? - me respondió ella mientras se levantaba de la cama.
- No hace falta cariño, las invitadas no limpian – le dije, mientras ella se vestía.
- Bueno vale - me respondió.
Cuando ya estábamos listas, salimos de la habitación y nos fuimos a la cocina, puse unas tostadas.
- Patt ¿Que quieres para desayunar? - le pregunté.
- Pues con un café, voy bien.
- No venga, algo de comer, que tenemos que coger fuerzas, ya sabes - me acerqué a ella y la besé en los labios.
- Bueno si insistes, unas tostadas con mm, no sé, lo que me quieras poner - me dijo, dándome un beso en los labios.
- ¿Te gusta la mermelada de frambuesa? - le pregunté.
- Venga frambuesa, me gusta.
Terminé de hacer el desayuno y nos lo comimos en el salón, mi hermana aún no se había levantada. Después de desayunar fregué los platos y me puse a limpiar, Patt estaba tendida en el sofá, yo tenia puesta la radio, y ella me cantaba las canciones, cantaba tan bien, me encanta su voz. No tardé mucho en limpiar, apenas una media hora, cuando terminé, mi hermana se había levantado por el ruido de la radio, Patt y yo nos fuimos a mi habitación y mi hermana se quedó en el salón.
Estábamos en mi habitación, ella sentada sobre la cama y yo en la silla del escritorio.
- Elisa tu tocabas la guitarra ¿No? - me preguntó de pronto.
- Si, bueno, llevo poco, pero algo se - le respondí, con una media sonrisa.
- Y ¿porque no me tocas algo?
- No sé, me da vergüenza - le dije mientras le retiraba la mirada, avergonzada.
- Venga, si seguro que lo haces genial.
- Bueno vale, pero que se poco eh, no te rías.
Cogí la guitarra y la coloqué sobre mi pierna, empecé a tocarla, las manos se me iban, empecé a tocar y a cantar mi canción preferida.
"Con trocitos, de lo verde del jardín,
hace enteras las mitades,
y las pega para mi...."
Empecemos a cantarla juntas, pero su voz era más bonita que la mía, así que la dejé a ella sola que cantara, yo solo tocaba la guitarra, cuando terminamos, se lanzó sobre mi y me abrazó.
- Me encanta esta canción mi niña - me dijo.
- Lo sé, y es mi canción preferida, por eso la he tocado - le respondí, dándole un beso en los labios.
Y así, yo tocando la guitarra y Patt cantando, pasemos el resto de la mañana.